CulturaNoticias

Boadilla adquiere un retrato del Infante Don Luis del siglo XVIII

El Ayuntamiento ha adquirido por 2.460 euros un retrato del siglo XVIII que representa a Luis Antonio de Borbón y Farnesio como cardenal. La obra, catalogada por Ansorena (una de las casas de subastas de arte más antiguas y conocidas de España) como de un “seguidor de Louis-Michel Van Loo”, se incorporará a la colección municipal y está destinada a exhibirse en el Palacio del Infante Don Luis.

El Ayuntamiento de Boadilla del Monte ha incorporado a su colección municipal un nuevo retrato relacionado con una de las figuras fundamentales de la historia de la localidad: el infante don Luis Antonio de Borbón y Farnesio (1727-1785). La adquisición se realizó en una subasta pública por un importe total de 2.460 euros y el consistorio prevé que la pintura pueda contemplarse en el Palacio del Infante Don Luis.

La obra es un óleo sobre lienzo de 65 por 52 centímetros, fechado en el siglo XVIII y dedicado a representar al infante en una de las etapas más significativas de su vida, cuando ejerció como miembro de la jerarquía eclesiástica.

La casa de subastas lo identificó como “Retrato del infante-cardenal Luis Antonio de Borbón y Farnesio” y, de manera especialmente significativa, lo catalogó como “Seguidor de Louis-Michel Van Loo (s. XVIII)”.

No es un Van Loo, sino una obra que sigue su modelo

La precisión en la atribución es importante. El Ayuntamiento no ha adquirido una obra firmada por Louis-Michel Van Loo, uno de los principales retratistas de la corte española del siglo XVIII. La propia casa de subastas considera que el autor es un seguidor de Van Loo, es decir, un pintor que trabaja dentro de la tradición y los modelos creados por el artista francés.

La relación se entiende mejor al observar el retrato que conserva el Museo Nacional del Prado, obra auténtica de Louis-Michel van Loo y fechada hacia 1737.

El cuadro del Prado representa también al joven Luis Antonio como cardenal. Es un óleo sobre lienzo de 88 por 72 centímetros y lleva el número de catálogo P002426. El museo señala que la pintura debió alcanzar una notable difusión y que pudo ser el origen de numerosas repeticiones y transposiciones posteriores. De hecho, el Prado documenta otras versiones del mismo modelo en colecciones históricas españolas.

Es precisamente en ese contexto donde cobra sentido la denominación utilizada por Ansorena para la pintura adquirida por Boadilla: “seguidor de Van Loo”. El pequeño lienzo no debe confundirse con el original del Prado, pero sí forma parte de la tradición de retratos que tomaron como referencia el modelo creado por el pintor francés.

La propia base de datos del Prado recoge, además, otras obras catalogadas como “obra copiada de” Louis-Michel van Loo, lo que refleja la circulación que tuvieron determinados modelos de retrato cortesano en el siglo XVIII.

La imagen de un infante destinado a la Iglesia

La elección del motivo tampoco es casual. Luis Antonio de Borbón fue destinado desde niño a la carrera eclesiástica. Hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio, nació en 1727 y llegó a ser arzobispo de Toledo y cardenal, además de arzobispo de Sevilla. En 1754 renunció a sus cargos eclesiásticos y abandonó definitivamente aquella trayectoria.

Los retratos en los que aparece vestido de cardenal pertenecen, por tanto, a una etapa concreta de su biografía y muestran la imagen que la corte quería proyectar de un miembro de la familia real destinado a ocupar una posición de gran relevancia dentro de la Iglesia.

El retrato de Van Loo conservado en el Prado pertenece precisamente a ese momento. El museo fecha la obra hacia 1737 y señala que don Luis aparece representado ya como cardenal.

La nueva adquisición municipal permite así incorporar al relato del Palacio una representación de Luis Antonio durante su etapa como Infante Cardenal, anterior a su posterior vida en Boadilla como príncipe dedicado a otros intereses y, finalmente, a su matrimonio con María Teresa de Vallabriga.

Una imagen que se repitió en la España del siglo XVIII

Uno de los aspectos más interesantes de la adquisición es que permite explicar cómo funcionaba la representación de los miembros de la familia real.

El retrato del Prado no quedó como una imagen única. Según la documentación del museo, el modelo de Van Loo tuvo éxito y existen otras versiones, entre ellas una atribuida al propio Van Loo que perteneció a los marqueses de Castromonte, además de otras conservadas históricamente en la colección del conde de Santa Coloma y en una colección privada madrileña.

El lienzo adquirido ahora por Boadilla debe situarse dentro de esa tradición. No conocemos por ahora el nombre del pintor que lo realizó, más allá de la catalogación de Ansorena como seguidor de Van Loo. Tampoco consta públicamente una procedencia anterior que permita relacionarlo directamente con una colección concreta.

Por ello, no sería correcto afirmar que se trata de un cuadro pintado por Van Loo ni que sea una de las versiones históricas identificadas por el Museo del Prado.

Una pieza distinta de los retratos que estuvieron en el Palacio

La nueva adquisición también debe distinguirse de otro retrato especialmente importante para la historia artística de Boadilla.

El Palacio del Infante Don Luis albergó un retrato monumental de Antonio González Ruiz, realizado en 1742, en el que Luis Antonio aparece también representado como cardenal. La obra, de 210 por 147 centímetros, figura documentada en un inventario del Palacio realizado en 1899.

Aquel cuadro sí está documentado como parte de la colección que permanecía en el Palacio a finales del siglo XIX. Su trayectoria posterior es un ejemplo de la dispersión que sufrió el patrimonio relacionado con el Infante: terminó fuera de España y actualmente se conserva en el Meadows Museum de Dallas.

El cuadro que acaba de comprar Boadilla es, en cambio, una obra completamente diferente: sus dimensiones son de 65 por 52 centímetros y su atribución es la de un seguidor de Van Loo.

Por tanto, no hay base documental para afirmar que el nuevo lienzo sea aquel retrato que estuvo en el Palacio.

Lo que sí existe es una conexión artística y biográfica evidente: ambos representan al mismo personaje y ambos pertenecen a la tradición de retratos cortesanos del siglo XVIII que contribuyeron a fijar la imagen pública del joven Infante Cardenal.

Una adquisición que completa el relato del Palacio

La importancia de la compra no reside únicamente en la autoría del cuadro. Su interés para Boadilla está también en el personaje que representa y en la historia que permite contar.

El Infante Don Luis convirtió Boadilla en uno de los principales escenarios de su vida. En su Palacio reunió una importante colección artística y desarrolló un entorno cultural relacionado con algunos de los nombres más destacados de la España del siglo XVIII.

Por eso, incorporar a la colección municipal una pintura del propio Infante permite ampliar el discurso del Palacio y mostrar al visitante distintas etapas de su trayectoria.

En este caso, además, la pintura conecta directamente con un capítulo anterior de su vida: el de Luis Antonio como Infante Cardenal, cuando su destino parecía estar ligado a la carrera eclesiástica y a la posición que ocupaba dentro de la familia real.

La obra adquirida por Boadilla permite, por tanto, establecer un diálogo especialmente interesante con el retrato auténtico de Louis-Michel van Loo que conserva el Museo del Prado: un original de hacia 1737 y una pintura del siglo XVIII catalogada como obra de un “seguidor de Van Loo” que reproduce la tradición iconográfica creada por aquel.

Boadilla incorpora a su colección una pintura del siglo XVIII que representa a uno de sus personajes históricos más importantes y que, además, permite recuperar para el discurso del Palacio una imagen vinculada a uno de los grandes modelos de retrato de la corte española de la época de Felipe V.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *